No existe un número universal honesto. Dos personas con el mismo objetivo pueden necesitar cantidades distintas por su cuerpo, movimiento, trabajo, sueño, medicación y salud.
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Lo que de verdad importa
Una calculadora estima el mantenimiento usando edad, altura, peso, sexo y actividad. No conoce tu martes real. Usa el resultado como punto de partida y observa la ingesta y la tendencia del peso.
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Un método fácil de repetir
Observa una semana normal
Registra varios días corrientes antes de cambiarlo todo. Comidas de trabajo, bebidas, salsas y fines de semana suelen contar la historia real.
Elige un cambio repetible
Algo menos de arroz, un tentempié previsto o más proteína en el desayuno es más fácil de valorar que rehacer toda tu dieta.
Mira la tendencia, no un día
Las comidas y el peso fluctúan. Observa varios días junto con sueño, actividad, restaurantes y cambios de rutina.
Ajusta con calma
Si el plan se vuelve duro o cambia tu salud, no sigas apretando los números. Un dietista o profesional sanitario puede orientarte.
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Llévalo a la práctica
Registra primero lo que comes normalmente. Si eliges un objetivo menor, mantén comidas nutritivas y un cambio pequeño. Pide orientación si el número parece muy bajo o aparecen síntomas.
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Pregunta frecuente
¿Por qué cambia mi estimación?
El peso, la actividad, la rutina y la fórmula modifican el resultado. Recalcula de vez en cuando, sin reaccionar a cada fluctuación diaria.
Información general de bienestar. Las porciones, recetas y necesidades nutricionales varían.